Recibir dividendos suena a plata extra que se agrega a tu inversión.
Pero en realidad cuando un instrumento reparte dividendos, el precio baja más o menos el mismo monto que se reparte y ese monto es el que recibes.
Por eso no es plata extra, ya estaba en el precio. Un ejemplo: comparemos dos instrumentos idénticos, mismo negocio, mismos retornos.
Instrumento A no reparte dividendos: las ganancias se quedan adentro y el precio sube.
Instrumento B sí reparte dividendos: cada vez que lo hace, su precio baja en ese monto y tú recibes la diferencia.
Al final del período terminas con la misma plata en ambos casos.
¿Y cómo es esto en los fondos 107?
Tus fondos 107 funcionan como el Instrumento B.
Cada vez que un fondo de inversión reparte dividendos, su precio (valor cuota) baja en ese monto y esa plata no te llega como efectivo: se reinvierte automáticamente en más cuotas del mismo fondo.
No la ves entrar como dinero disponible, pero está ahí, convertida en cuotas que son tuyas.
Por eso un reparto no se nota en tu inversión: el valor cuota baja y la reinversión compensa esa caída el mismo día.
Quedas con más cuotas que valen un poco menos cada una, pero tu inversión total es la misma.
Puedes leer el paso a paso en Cómo se reinvierten los dividendos e intereses en los fondos 107.
En resumen
Muchas veces los dividendos no son un regalo extra, sino que es plata que ya estaba adentro del instrumento, pero vuelve convertida en más cuotas.
