Imagínate una carretera que va desde la playa a Santiago: hay subidas, hay bajadas, a la larga terminas subiendo (porque Santiago queda 500 mts sobre el nivel del mar). Así son las inversiones.

Pero si cada vez que empieza una bajada en la carretera te preocupas y gritas "Estamos bajando!! estamos bajando!!", haces que pare el auto, piensas si tal vez es mejor ir hacia el otro lado, qué se yo, al final te demorarás mucho más en llegar al destino.

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