En primer lugar, no recomendamos tener tu plata en la cuenta corriente o en efectivo (algo que no rente). Si tienes dinero guardado, lo mejor es invertirlo.

Una vez que hiciste eso, en la medida de tus posibilidades, recomendamos hacer aportes recurrentes a tu inversión en la medida en que vayas teniendo flujos de dinero positivo.

Esta estrategia te expone lo menos posible a depender de cuán buena o mala suerte tendrás al momento de hacer una inversión, ya que lo que ganes al invertir en un único y solitario depósito depende mucho del día en que partiste haciéndolo (este link que probablemente te parecerá en chino explica este fenómeno en detalle).

Al depositar, por ejemplo, $50.000 al mes en vez de $600.000 una sola vez en un año, disminuyes depender de la suerte. En este caso, lo que haces es repartir la probabilidad de tener mala suerte en 12 casos y no dejarlo a la suerte de un solo evento (el depósito inicial).

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